A las nueve de la mañana estaba tomando -con el Profe- un colectivo hacia la comuna de Renca. Me debía bajar en Vicuña Mackenna con Infante. "Apellidos con linaje pensé yo. Cuando llegamos a eso de las 9:15 -nos demoramos poco ya que el colectivero se fue por la autopista-, me bajo del colectivo y aprecio una esquina como en cualquier población marginal de Santiago. Bah, no es tanto -pensé- pero de ahí debí meterme por un pasaje -por Hércules me dijeron, ya que Dionisio es muy peligroso- y no les miento, yo vi pasar como a 4 hombres por el pasaje que era verdaderos zombis. Pastabaseros de pura cepa!!. Lo bueno es que mas allá de una mirada incómoda y que me los encontré en un trayecto no mayor a 50 metros, no me altero tanto como lo que venía al doblar por Némesis. Y ahí me dije "brígido", el siguiente pasaje era Dionisio y por ahí debía doblar, pero habían tres locos sentaos en el suelo que la dura, daban miedo. Nos vieron -el profe un abuelo con cara de "ni cagando soy de aquí, y yo con cara de joven bien"- y a unos 10 metros antes de llegar a ellos empezaron: Loco, una onea... En español: Hombre, tienes una moneda. Es cierto que yo no lo diría así, pero por lo menos dime: Tenís una monea. Para que te entiendan, digo yo. No dije, envalentonado ya que iba por la vereda de enfrente y podía correr más rápido que el profe. Como entrar a Hércules significaba un suicidio seguí caminando hasta el siguiente héroe que no me acuerdo como se llamaba. El tema es que el "dame una onea" nos siguió hasta que doblamos la calle. Pensé que lo peor ya había pasado, pero en esa soledad podría haber aparecido cualquier cosa y el mundo no se hubiera enterado. Le di la vuelta al problema de no poder entrar y a la vez a la manzana. Si entro por atrás estos loco están tan volados que no van a cachar. Craso error, porque por un error de memoria entre una cuadra antes y en la intersección había otro problema. Se pueden evadir tres flaites que están en la otra vereda, pero se pueden evadir 7 flaites en la intersección de dos pasajes de un ghetto de Santiago. No, comprobado empiricamente. ellos estaban como formados tapándome la salida de la izquierda y para seguir de largo. Evidentemente salí a la derecha buscando el número que yo creía era nuevecincuentaitanto y en realidad era nuevesetentaytanto. Como al doblar, inmediatamente me dí cuenta del error, tu ve que desandar lo caminado y enfrentarme con el pelotón de flaites. Eso solo sucedía en mi mente porque, en realidad seguía viendo el papel con la dirección y lamentándome de mi pobre destino. Sabía que no podía quedarme ahí, y más lo sabía el grupo de flaites de la esquina, que estaba tazándome a unos cinco metros. Parece que el líder del grupo, un tipo con los ojos escabechados en sangre-como todos ellos-, se dio cuenta de mi extravío y emprendió marcha hacia nosotros. Conch... alcance a pensar, pero mejor era no perder el tiempo y camine hacia él. Esa suerte la tiene solo aquellos que asumen su cobardía y se reconocen a la deriva. Cachai la casa de la Teresa Lagos? -pregunté, tratando de imitar un tono flaite. Me respondió de inmediato que era unas casas más allá, justo detrás de ellos. Caminé seguro y nunca me dí vuelta para ver si el Profe venía conmigo. Mientras pasábamos entre ellos todos empezaron: "loco una onea", "loco una onea". Ahora, y luego de haberlos dejad atrás les dije: No tengo, con nada de convicción. Empiezo a gritar aló en la casa número cincuentaytanto pero no salía nadie, mientras los flaites ya eran al rededor de nueve. Luego de unos quince minutos más que urgido, sale una niña lo más normal del mundo. La cual me dice que no ahi no vive ninguna Teresa Lagos y me insinuó que estaba cagado. Le preguntó si conoce a una Teresa Lagos y me dice que no. Mamaaaaaaaaaaaaaá!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! yo quiero a mi mamá, pensó mi lado más mamón. Estaba recagado. ellá se dio cuenta de mis intenciones de ponerme a llorar a moco tendido, y me dice que al frente vive una señora Teresa. Le digo gracias, gracias por urgirme tanto. Llamo a la casa indicada y sale una persona de aspecto flaite, pero que estaba de mi lado. Ufff, ella me pregunta si yo vengo de parte de la tía Nayi, le respondo que sí y que sí me podía a ayudar a encontrar una parte donde poder realizar las entrevistas, dejándole en claro inmediatamente que no la haría ahí debido a esa tropa de pasteros. Y me dice, no si cacho... oye y como no los cogotearon?, estos andan con la angustia viva y si ven un loquito extraño lo cuelgan pa salvarse nomás. Quedé helado. La vuelta fue más normal. Los pasturris nos hicieron camino sin dejarnos de pedir una onea. Llegamos a otra pobla también peluda/brigida/flaite/pero no suicida. Hicimos el trabajo. En otras circunstancias, el día hubiese sido emocionante pero luego de esa primera media hora en la población Lo Velásquez, fue difícil impresionarme. Estos son unos niños de pecho, frente a los que me encontre. Qué digo niños de pecho... Estos son una pareja de cuicos...

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