No acostumbro hablar de estas cosas, pero ya lo dice el título. Era el quinto penal. Pulsaciones que hacían temblar mi cuerpo. Un ruido ensordecedor acompañaba cada paso que daba el 9 de mi equipo. No podía ser de otra forma. La pelota en la red, y el silencio que inundó mis oídos. Durante dos o tres segundos vi –inerte- a la gente de mi lado saltar y abrazarse, abriendo sus bocas haciendo como que gritaban. Y yo semi inmovilizado por la alegría pude volver a mi cuerpo y empezar a disfrutar tamaña alegría. Es una noche inolvidable. Todavía dura en mi esa alegría incontrarrestable. Es difícil vivir experiencias así. Cuando comencé a escribir pensé hacerlo en mi blog dedicado al deporte. Pero esto fue una experiencia de vida. Así que va acá. De ahí todo fue grito y risas. |
fue una emoción compartida
GRANDE CATOLICA, campeón del fulbo chilensi