La Internet me ha encasillado como un perverso en esto de los "Blogs". Seré perverso? Andá cagar boludo -dije-, es problema de los números binarios y que me meto yo... Hablando de la contingencia, que es como reza una de las normas del deportista del blog -hablar de elecciones, de la calidad de la televisión del respectivo país o de los procesos sociales en esta nueva era de la información- hablaré del proceso eleccionario que vive mi querido Chilito. Que los porcentajes, que los dos grandes conglomerados y que todos sacan balances en azul me da casi lo mismo. Lo que me convoca para hablar ahora es que ese día me levante con suerte. Para que se hagan una idea. Mi número de registro es el 114 en la mesa 115. Pablo Longueira votó en la 117. Fui a votar al rededor de las 15:30. Él al mediodía. Todos lo insultaron y se burlaron de él. Yo solo recibí los comentarios transformados y deformados por los cerebros fértiles de los testigos. Que le tiraron un completo, que se puso a llorar, entre otras cosas. Solo llegué a las horas después junto con una serie de periodistas que andaban tan rezagados como yo. Había un tipo que causaba gracia. Llamaba por celular y tenía menos presencia que los apoderados de Lavín. Y con su celular llamaba y llamaba, pareciera que tratando de llamar la atención de alguien –seguramente de quien llamaba- y se movía como medio nervioso. Para sorpresa mía era el periodista del Clinic –sí, THE CLINIC-, lo supe cuando llegó su fotógrafo y le trajo algo de alma a su cuerpo. Algún voto entretenido? –dijo el fotógrafo-. No, ninguno –dijo el presidente de la mesa- como pensando, Qué será entretenido? Que fome -pensé yo- pense que era más jugado ser del Clinic, y si entre esos votos que se le negaron a la primera, hubiese estado la mejor portada de THE CLINIC en su historia?. En realidad fome...
Ah, por qué fue un día con suerte? Porque me levante tarde. Porque se me perdió el carné y lo encontré tarde. Porque decidí ir después de almuerzo. Si no hubiese pasado nada de eso, me lo hubiese encontrado -a Lomgueira- y le hubiese tratado de pegar –aunque fuera cobardemente- y se los aseguro, me hubiera ido preso yo y no Manuel Navarrete. Se los aseguro, conozco mi suerte. |